LA SOMBRA DEL DUENDE
Este no seria un cuento clásico, pues ocurre en un país muy lejano, o no? Depende de cada uno y los viajes de su imaginación
El explorador llego con el tiempo justo a la zona de embarque y al Rum-rum del tercero subió al cuatrimotor que le llevaba a Lunsan.
Al sentarse en su lugar comprobó que era el único pasajero a bordo, descubrió que ese avión lo había tomado mas veces y se dio cuenta que siempre lo había hecho solo.
No le disgusto, en principio, pues pensó que así podría estirarse. comprobó todos los objetos personales, como le recordaban en los vuelos y al guardarlos descubrió horrorizado que nunca dejaba sitio para ellos. Así que tuvo que facturarlos en el almacén de objetos aparcados , junto a los sueños olvidados.
Se sentó, por fin.
Respiro, pero no lo hizo aliviado pues la tensión no terminaría hasta que diera resultado su búsqueda. Su tesoro.
Saco de su bolsillo, el viejo papel que le indica su objetivo, su misión.
Ese trayecto que se marco hace tiempo, que le obsesionaba y no le dejaba dormir. No recordaba si en realidad había sido idea suya o así estaba escrito o se lo pedía la Sociedad General Humana.
Entrando en Pista, se levanto aunque no se podía, para ser el primero en salir: comprobó horrorizado en la terminal de su llegada que la compañía había enviado su equipaje a Nasnul, al oro lado del planeta.
Otra vez empezaba con mal pie.
Recordó que al árbol que nace torcido.... se le caen hasta los pájaros.
Salió de la ciudad con la misión – obsesión en su cabeza y las manos vacías.
El explorador decidía sus pasos, opciones o caminos sin seguir un criterio. A veces parecía que le indicaban que es lo que tenia que hacer .
Este camino como muchos , estaba lleno de curvas, subidas, escaladas y desfiladeros que aumentaban la dificultad al tenerlo que hacer solo.
Justificaba el sufrimiento ya que así, una vez conseguido el objetivo, este tendría mas valor, en proporción al esfuerzo invertido.
Izquierda, Derecha daba palos de ciego sorteando al azar su destino.
Por fortuna , azar o acierto del explorador llego hasta el bosque de Sansanet el único lugar claro en su misión.
Al principio, parecía indicado el sendero, pues recordó que mas de uno y dos habían buscado su tesoro.
Reitero su soledad en el silencio , roto por el discurrir del riachuelo.
Sobrecogido el camino llego a su fin, sin letrero indicativo.
Rodeado de árboles y follaje, decidió como estrategia seguir siempre con el sol frente a el.
Escucho un ruido de hojas. “Otro explorador buscando el tesoro” pensó
Se escondió y vio un centauro correteando tras sus crías.
-ufff!!! Respiro aliviado
Sin prestar atención a la manada de centauros que jugaban en el riachuelo.
Continuo desbrozando maleza , en la dirección del sol, con firmándose a si mismo que así no caminaría en círculos.
Un rugido aterrador recorrió las entrañas de los árboles, lo sintió tan cerca que parecía que saliera de sus propias entrañas.
Dos cíclopes en un claro del bosque estaban enzarzados en una pelea feroz.
Los conocía, pues los había visto antes. Sus nombres eran: Poder y Riqueza.
Riqueza, pretendía dominar a Poder y este a su vez someter a Riqueza a sus caprichos.
El explorador comprendió que el tesoro debía estar cerca, muy cerca.
Considero que seria buena su intervención y buscarse así un gran aliado, pero no supo a quien ayudar y recordó que ninguno de los dos cíclopes había tenido nunca amigos, solo intereses.
Decidió que lo mejor era esperar.
No tardaron en dejarse ciegos, o quizá ya lo estaban, quizá siempre lo estuvieron aunque no por ello ceso la lucha, todo lo contrario se acrecentó.
Con la curiosidad que los dos cíclopes tenían las almas tan gemelas que cuando uno sometía al otro asfixiándolo, era a el mismo al que le faltaba el aire.
Aprovechando la ceguera y la lucha decido buscar las moradas de Riqueza y Poder , para robarles el tesoro, ya que considero que alguno de ellos lo tenia.
Las casas eran muy adornadas y lujosas por fuera. Permanecían frías y vacías en su interior.
No encontró nada que le fuera necesario o útil o que pudiera considerar un tesoro: Busco durante largo rato y al salir Riqueza y Poder parecía que habían pactado alguna tregua breve, como su naturaleza no suele ser pacifica , pronto volverían a luchar.
Salió desconcertado , mas que nunca. Mas perdido aun y quizá mas hueco.
Si allí no estaba el tesoro, ¿Donde podría estar?
Siguió caminando mirando al sol , desafiante , mientras caminaba se convencía de no ir en circulo , aunque le molestaran los ojos por la luz cegadora.
Solo le despisto el trotar risueño de un Unicornio.
- Va , ni siquiera era Azul!!!
Se dio cuenta que en su camino llevaba muchísimos días sin anochecer.
Cuando uno busca, el tiempo no tiene medida ni el sol crepúsculo
Eso le hizo aparecer el agotamiento y la desesperación, por un instante pararse a descansar . Se sentó en las raíces de un haya milenaria y sin poder aguantarse de su lagrimal rodó un cristalino y salado liquido . Detrás de una gota otra, otra y otra y mil mas.
Un duende, Mi duende, paseaba por Sansanet. Sin saber por donde viajaba. Ni sabia donde iba, ni le importaba, solo sabia que tenia que ir. Su intuición de duende le llevaba hasta ese lugar. Siempre ha estado y esta donde se le precisa, lo intuía.
Viajaba siempre sin equipaje, no lo necesitaba. Circulaba por la vida sin señales que le prohibieran, ni marcaran peligros ni obligaciones. El código de la circulación solo le informaba donde se acercaba. En su uniforme siempre portaba una colección de manchas que llevaba con dignidad, como muestra inequívoca de que toda acción y ayuda conlleva un precio en un habito inmaculado. Cuando uno se implica debe hacerlo aunque le manche.
A los sollozos del explorador se acerco. Entre las lagrimas y el sol no le vio acercarse.
-Porque de su dolor, Señor. Puedo ayudarle??
- Quien habla. Dijo el explorador buscando al interlocutor
- Aquí abajo, soy el del sombrero puntiagudo.
- No se, dijo, no se... vine por el tesoro de Sansanet , por ser yo quien lo encuentre y no tengo ni idea que hacer , ni donde ir , ni donde estoy....
- ¡¡¡ El tesoro!!¿¿Qué tesoro??
- Ese que todo el mundo busca , porque así lo dicta la Sociedad General Humana, aquel que sirve para tener reconocimiento, estabilidad, poder y riqueza.
Por un instante, el bosque callo, como si hubiese pasado un Ángel. El explorador, no supo que decir.
- Ven, dijo el Duende, debes calmarte, asearte y encontrar.... Sígueme
El Duende le condujo hasta un riachuelo y en un meandro de clara y cristalina agua le indico que se lavara, pues las lagrimas, como todos los sufrirse, dejan huellas hasta en el alma.
El explorador se vio feo y decidió asearse. Una vez que acabo el duende le dijo:
- ¿¿ Que ves??
- Nada
- Fíjate, que ves??
- A un explorador perdido
- Que mas???
- Nada, le costo pronunciar
- Fíjate mas y mira a tu alrededor
- Solo un desastre, un medio fracasado, como otras veces, como muchas veces.
El duende, mi duende, silbo tres veces, como llamando a alguien.
Entre las aguas surgió, con pelo rubio y ojos claros una Ninfa, que le faltaba la respiración. Su sencillez era la mas pura de las bellezas y transmitía amor a raudales por todos los puntos cardinales.
Entre sus manos llevaba un nenúfar. En el quizá estaba el tesoro, pensó el explorador.
En el interior del Nenúfar salió un espejito y el duende volvió a preguntar:
- Que ves???
- Esto........ Yo, un rió, un Ninfa, nenúfares montañas, el bosque , peces... así, describió el paisaje que les rodeaba.
- Y? Dijo el duende
- Eso!!!
- No te parece poco, donde estas? No es por si un tesoro.
Quizá, para darnos cuenta de donde estamos , debemos verlo a través de l espejo que nos suele sujetar una Ninfa mágica.
Si te fijas bien, continuo el duende, si observas todo el recorrido que llevas hasta aquí, es un autentico tesoro.
Muchas veces los alpinistas desean tanto llegar a la cima que se olvidan del recorrido que llevaron y de la montaña.
La montaña no solo es el pico , también es la falda y la ladera.
La meta es importante aunque no menos trascendente es el camino.
Después de un largo análisis, recordó su camino hasta allí y todo lo que en Sansanet había visto. Centauros, Unicornios, Cíclopes, Ninfas , Senderos , bosques,.... y un duende.
¡¡¡Menudo viaje!!! Pensó ¡¡¡ A quien se lo cuente ni se lo cree!!!
Para aprovechar su experiencia , le pido al duende caminar , con cuidado de no pisarlo, a su lado. Hasta que este le indicara el camino de regreso o el fuera capaz de encontrarlo solo.
Por primera vez en mucho tiempo camino acompañado y mirando a todas partes con una visión abierta de las cosas. Seguía al duende, caminando a su lado, sin rumbo aparentemente prefijado por nada.
Siguieron un camino , que discurría de espaldas al sol. Por primera vez, veía perfectamente sin estar cegado por el sol. Comprobó sorprendido que la sombra es la huella que nuestro cuerpo , distante deja en la tierra y en los demás.
La suya era chiquita , mientras que la del duende era puntiaguda como su gorro , redondita y grande , muy grande , tan grande como tranquilidad y paz atesoraba en su interior.
Desde ese día , el explorador , desarrollo su sombra ( su buena sombra) para que diera cobijo a el y a todos a los que esta se proyectase.
Nota: Cuando uno es un explorado debes siempre rodearte de seres mágicos que te protegen. En mi caso el Duende vive cerca y se llama Pascual y Genoveva es una Ninfa, que además tiene nombre de tal.